viernes, 17 de febrero de 2012

Azote de madre, ni rompe hueso ni saca sangre.

Este refrán recuerda que las reprensiones hechas desde el cariño, aunque sean duras, no lo son tanto que perjudiquen más de lo que ayudan, sino al contrario, son beneficiosas. Eso pasa con las reprensiones de los padres, que por muy crueles que pudieran parecer, se hacen pretendiendo que los niños sean mejores y, si bien es cierto que no siempre se acierta, un buen padre dará un disgusto, pero no hará un verdadero daño.



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