Hay tareas trabajosas o enojosas que, sin embargo, no deben posponerse porque la negligencia en su realización puede traer consigo trabajos mayores o más desagradables, además de no ser bueno dejarlos para el negocio que nos ocupe. Sin embargo, tampoco conviene pasarse en su realización, de modo que hagamos más mal del que hemos remediado.
El refrán recuerda que es inconveniente no hacer una tarea (Malo es no podar), pero que es peor excederse en ella (pero peor es desmochar, siendo
desmochar quitarle toda la copa a un árbol, por ejemplo).
Advierte, pues, contra el desánimo al ocuparse de los trabajos que nos toquen, así como sirve para dar ímpetu para realizar lo que es menester en cada momento aunque no nos apetezca en absoluto.
Existe una variante totalemente sinónima, pero que evita la palabra técnica de la agricultura, desmochar:
Malo es no podar, pero peor es mucho podar.