Abad de aldea, mucho canta y poco medra es un refrán contra los cargos de poco beneficio y mucho trabajo, que conllevan, por tanto, más inconvenientes que satisfacciones. El caso que pone el refrán es el de los curas de lugares poco concurridos, aunque ya hemos visto otros refranes con el mismo significado, como Alcalde de aldea, yo no lo sea.
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sábado, 15 de septiembre de 2012
jueves, 25 de marzo de 2010
Como canta el abad responde el sacristán
Según Refranes de la lengua castellana (1815) este refrán "da a entender que los súbditos por lo común se acomodan a los dictámenes de sus superiores, e imitan sus costumbres"; así, este refrán serviría para indicar que los subordinados suelen aceptar y adoptar como suyas las opiniones de sus superiores, no admitiendo cuestionamiento sobre estas.
También está la forma Como canta el abad, responde el monacillo, o monaguillo.
También está la forma Como canta el abad, responde el monacillo, o monaguillo.
jueves, 4 de marzo de 2010
Abad y ballestero, mal para los moros
Indica que el conocimiento de varias artes ayuda a la buena realización de las tareas; así, desde la óptica cristiana, si además de ser hombre religioso para poder convertir a los infieles musulmanes (despectivamente, moros), se domina el arte de la guerra, más deberá ser temido ese hombre. Se puede utilizar cuando una persona se halla preparada para un puesto y esto no va en su perjuicio, ni mucho menos, sino en el de sus rivales.
Jerónimo Martín Caro, en su Refranes y modos de hablar castellanos (1792), da una interpretación muy distinta, alejada de su uso, al menos del uso actual, pero que reproduzco aquí: "Este refrán muestra que apenas hay de quien con más razón debamos temer más riguroso encuentro que del que tiene a su cargo ampararnos y defendernos, porque con él vivimos más descuidados que con otra persona alguna. Pues como los abades y los curas sean como padres en los pueblos, si son ballesteros, ¿qué se ha de aguardar de ellos sino mal? El cual [mal] desea el refrán venga a los moros y no a los cristianos. El sentido es este: si el abad es belicoso, el daño que de ahí resultare, venga a los moros."
Sin embargo, el Diccionario de refranes de Campos y Barella (1993) está de acuerdo con mi interpretación y dice que "advierte cuán peligroso es tener por enemigo a quién reúna en sí el poder de la autoridad espiritual y de la fuerza material".
Jerónimo Martín Caro, en su Refranes y modos de hablar castellanos (1792), da una interpretación muy distinta, alejada de su uso, al menos del uso actual, pero que reproduzco aquí: "Este refrán muestra que apenas hay de quien con más razón debamos temer más riguroso encuentro que del que tiene a su cargo ampararnos y defendernos, porque con él vivimos más descuidados que con otra persona alguna. Pues como los abades y los curas sean como padres en los pueblos, si son ballesteros, ¿qué se ha de aguardar de ellos sino mal? El cual [mal] desea el refrán venga a los moros y no a los cristianos. El sentido es este: si el abad es belicoso, el daño que de ahí resultare, venga a los moros."
Sin embargo, el Diccionario de refranes de Campos y Barella (1993) está de acuerdo con mi interpretación y dice que "advierte cuán peligroso es tener por enemigo a quién reúna en sí el poder de la autoridad espiritual y de la fuerza material".
viernes, 26 de febrero de 2010
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan
Según Refranes de la lengua castellana (1815) este refrán "reprehende a los que quieren mantenerse sin trabajar, como sucede a los criados de los abades, o curas de algunos países, que se mantienen de las ofrendas, sin el trabajo de amasar o cocer el pan".
Pero más allá de la crítica a la vagancia (que también) en este refrán se critica también el amancebamiento y el "oficio" de mantenidas, no solo por la falta de faena, sino también por lo que de atentado contra la moralidad cristiana tiene esta conducta.
Pero más allá de la crítica a la vagancia (que también) en este refrán se critica también el amancebamiento y el "oficio" de mantenidas, no solo por la falta de faena, sino también por lo que de atentado contra la moralidad cristiana tiene esta conducta.
sábado, 11 de abril de 2009
Abad de Zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela
Recogido en el Diccionario de autoridades y en la mayoría de colecciones del siglo XIX, critica a los avariciosos o desvergonzados que piden no solo más de lo que se les ofrece sino hasta lo pequeño cuando no se dudó en darles lo grueso. Así, sirve para reprender a los que, no contentos con lo necesario, piden también lo superfluo.
Ejemplo: Después de que lo invitamos a comer en el restaurante, va y pregunta: ¿pero no hay café? José se rió y le dijo lo de Abad de Zarzuela...
Ejemplo: Después de que lo invitamos a comer en el restaurante, va y pregunta: ¿pero no hay café? José se rió y le dijo lo de Abad de Zarzuela...
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