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miércoles, 22 de mayo de 2013

Nadie suspira de alegría, sino de pena y melancolía





Cuando oímos suspirar a alguna persona es ocioso preguntar los motivos, pues lo que debemos proponernos es la manera en la que podemos ayudar a remediar lo que le oprime el pecho.



Imagen: "Clary" viewing San Salvatore, Switzerland, publicada en Flickr con licencia Creative Commons.

jueves, 5 de abril de 2012

Lanzar las campanas al vuelo

Frase que significa celebrar, mostrar júbilo por algo. Ej: Si este año ganamos la Copa de Europa, lanzaremos las campanas al vuelo con motivo.

Variantes:
  • Echar las campanas al vuelo.
  • Echar las campanas a vuelo.
  • Tirar las campanas al vuelo.
El uso de esta frase se da más en negativo, como advertencia de que no se haga antes de tiempo. Ej: No debemos lanzar las campanas al vuelo antes de ganar la final. Por eso se dice en este tono de advertencia: Lanzar las campanas al vuelo, solo a su debido tiempo.

Lanzar las campanas al vuelo es una locución que nos remite claramente a la comunicación a través de los campanarios de las iglesias. Hoy en día, habremos oído el lento y separado toque de muerto, la llamada a misa, tal vez incluso el alegre volar de campanas en momentos de fiesta; sin embargo, sabemos que aunque hoy es algo testimonial e incluso foclórico, antaño era un medio importante de comunicación incluso a distancia. El toque más sonoro y que denota júbilo es el vuelo de las campanas, en el que todas ellas se juntan en un violento repicar y de ahí su asociación con celebraciones.



miércoles, 14 de marzo de 2012

La alegría alarga la vida

Existen evidencias científicas respecto de la influencia de los estados de ánimo sobre la salud; más allá de esto, incluso podemos decir que un carácter positivo, optimista, es una buena prevención contra multitud de afecciones. Enfrentar con energía y ánimo una enfermedad hace que tengamos más posibilidades de vencerla y eso es lo que este antiguo refrán nos dice, con el conocimiento proporcionado por la experiencia

Además, convendrán conmigo mis lectores que vivir positivamente, con alegría, hace que la vida sea mejor y valga más la pena de vivir, mientras que la pena, como vemos en la forma variante La alegría alarga la vida, las penas la menguan, hacen que sea mucho peor y menos agradable.

No en vano decía François Rabelais, quien, además de escritor, era médico, que Los alegres curan.

domingo, 18 de diciembre de 2011

¡Eureka!

La entrada de este día no es un refrán, sino una interjección que exclamamos al encontrar la respuesta o solución a algo que nos intrigaba o que buscábamos. Eureka es una palabra griega (εὕρηκα, pretérito perfecto del verbo εὑρίσκειν, hallar), que podemos traducir literalmente como "he hallado" o, más libremente como "lo encontré".

Esta es una palabra que nos ha pasado con historia, pues se asocia con el descubrimiento del principio de Arquímedes. Este principio dice que cualquier cuerpo sumergido en el agua desaloja una cantidad de este líquido igual a su volumen y, por tanto, recibe un empuje ascendente igual al peso del volumen que desaloja.


El problema que traía de cabeza a Arquímedes (cuya imagen está reproducida en la ilustración de la derecha) era poder calcular el volumen de los diferentes materiales en cuerpos irregulares, algo que sería de vital importancia. Todos sabemos que peso y volumen no tienen que ver y que un material puede ser muy pesado pero poco voluminoso y otro puede ser todo lo contrario. Pero el problema para la sociedad de la época no lo entenderemos si pensamos en el ejemplo clásico del plomo y la paja; el problema era el oro. Imaginemos que alguien comprara oro puro y luego lo aleara con un 30% de otro metal: lo vendería todo él como oro cuando sólo el 70% lo es realmente. Pues bien, esas adulteraciones estaban a la orden del día, no en cuerpos regulares, como monedas, en los que se podía calcular el volumen, pero sí cuando el oro formaba parte de cuerpos irregulares, como cadenas, broches u otros adornos.

Llevado este problema a anécdota, esta narra que el rey de Siracusa, Hierón II, había encargado a un orfebre la confección de una corona de oro, y quería saber si este le había engañado aleándo el oro y ahorrando por tanto, aunque cobrando como si el peso correspondiera a oro en su totalidad. Para ello encargó a Arquímedes, que a la sazón era el sabio "oficial" de la ciudad estado, la tarea de averiguarlo, evidentemente sin poder fundir la corona para convertirla en un cuerpo regular.

La leyenda afirma que estaba Arquímedes bañándose cuando se dio cuenta de que, si sumergía la corona en agua, esta desplazaría una cantidad de agua equivalente a su volumen; calculando la cantidad de agua desplazada (con un sencillo método, como un matraz aforado, del tipo de los que vemos en la ilustración de la izquierda), podemos calcular la densidad del sólido introducido. Emocionado por su descubrimiento, Arquímedes habría saltado de la bañera y corrido al encuentro de Hierón para contarle su hallazgo gritando ¡Eureka, eureka! El genio, en su emoción no habría caído en la cuenta de que corría desnudo por las calles de Siracusa.


Este principio, una vez conocido, es de fácil aplicación y podemos ver, en la imagen en movimiento de la derecha, como se puede aplicar para fabricar una balanza que no tenga en cuenta el peso, sino el volumen, ya que el empuje del agua es equivalente al volumen de esta que se haya desalojado, por lo que si el oro equivalente no está adulterado se hundirá más que otro material menos denso.


sábado, 26 de noviembre de 2011

La larga visita la alegría quita

A todos nos alegra recibir a nuestros amigos y familiares en nuestras casas, pero a la vez sabemos que las visitas no se han de alargar más de lo necesario para no volverse inoportunas. Así, este refrán nos recuerda este hecho para que no nos alarguemos en las visitas, siendo discretos a la hora de marcharnos y es que más vale pecar de visita corta que hacernos pesados.



lunes, 7 de noviembre de 2011

Hasta arriba aunque se salga



Frase con la que se recibe el vino u otra bebida alcohólica como la cerveza en la copa de forma festiva, no con avaricia ni con otra intención que la broma.

Imagen: Copa de vino, de eljoja. Original aquí.


domingo, 27 de diciembre de 2009

Zumo de parras, la alegría de la casa

Otro refrán que alaba las virtudes del vino, o sus efectos, pues no es otra cosa el zumo de parras que el vino. No cabe duda de que el vino trae alegría, la alegría etílica, pero no olvidemos que no hay que alegrarse demasiado para que no acabe mal.


jueves, 27 de agosto de 2009

La alegría y la leche, agriarse suelen

Hay cosas que duran poco o, al menos, esa es la percepción que tenemos. Este refrán compara la alegría con la leche, que al cabo de poco tiempo se vuelve agria inexorablemente para decir que los buenos momentos son efímeros y pueden incluso volverse en todo lo contrario, agriarse.

Se puede usar tanto como advertencia ante una buena situación pero que tiene algún peligro como, a posteriori, para lamentar la pérdida de esa alegría.


viernes, 2 de enero de 2009

¡Qué poco dura la alegría en la casa del pobre!

Frase útil cuando algún hecho afortunado que nos había alegrado se desvanece. El refranero no deja de tener la virtud de ser un reflejo de la sociedad y nadie puede negar que la pobreza y la necesidad desvancen rápidamente cualquier posible alegría.



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