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martes, 25 de octubre de 2011

Ni fíes ni porfíes, ni cofradíes

Este refrán nos recomienda no dejar lo nuestro a nadie por el temor de perderlo cuando no nos lo devuelvan (no fiar), no discutir por la posibilidad de perder amigos y caer en mala consideración (no porfiar) y no entrar en asociación, hermandad o cofradía por los gastos continuos y obligaciones que ello conlleva (no "cofradiar"). Evidentemente, no existe el verbo "cofradiar" y la forma "cofradíes" se trae aquí por la rima, y es fácil de entender dentro del contexto.

Aunque he elegido para lema de esta entrada una variante que a mí me agrada, hay otras muchas:
  • Ni fía ni porfía, ni cofradía. Que usa las formas sustantivadas para la rima y se encuentra bastante extendido.
  • Ni fés ni confieses, ni cueste.
  • Ni fíes, ni porfíes, no confíes, ni arriendes, vivirás entre la gente. Este y el anterior recogidos por Gonzalo Correas.
  • Ni fíes ni confíes, ni prestes, ni des, y te saldrá la cuenta a fin de mes. Incide en la parte de no dar ni prestar para mantener nuestra propia economía.
  • Ni fíes ni porfíes, ni apuestes, ni desafíes. Incluye el juego como elemento a evitar.
  • Ni fíes ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes. Esta forma y las dos siguientes, como la de Correas, hacen hincapié en no arrendar.
  • Ni fíes ni porfíes, ni confíes, ni arriendes, y vivirás entre las gentes.
  • Ni fíes ni porfíes, ni confíes, ni arriendes.
  • Ni fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto. Esta se centra, además de en no fiar ni porfiar, en la importancia de la sinceridad.



lunes, 23 de mayo de 2011

Ni tomes cohecho, ni pierdas derecho

Variantes:
  • Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
  • Ni lleves cohecho ni sueltes derecho.
  • Ni perder derechos ni llevar cohecho.
  • Ni pierdas derecho ni pagues cohecho.
  • No tomes cohecho ni pierdas derecho.
No debemos intentar ganar los pleitos sobornando a los jueces ni saliéndonos de la legalidad. Sin embargo, y esta segunda parte también tiene un mensaje importante, tampoco renunciar a lo que es nuestro, al derecho que tengamos sobre algo e incluso, nos dice el refrán, no debemos dejar de porfiar por ello. Esta porfía debe mantenerse dentro de los límites de la legalidad pero no por ello ser menos firme.

viernes, 13 de mayo de 2011

Quien en el mal juego porfía, más pierde que cobra

Más allá del significado literal y relacionado con el juego, recomienda no insistir en aquello que se nos resista, especialmente en lo que nos produzca pérdidas, puesto que solo conseguiremos aumentar estas y difícilmente ganaremos. Se aplica, además de al juego, a asuntos en los que no tenemos razón o es muy dudoso que la tengamos.

Suele pasar que los que se enganchan al juego, llegando a ser ludópatas pasan por una fase en la que, tras grandes pérdidas, siguen jugando viendo en lo que ha sido causa de su mal la posibilidad de su recuperación; sin embargo, como sabemos, es imposible que los juegos devuelvan lo perdido y solo están haciendo su pozo más hondo.

Una buena terapia contra la ludopatía incluye conceptualizar el fenómeno del juego; el jugador debe comprender que es matemáticamente imposible ganar a las tragaperras o al bingo, juegos que están diseñados para dar muchos pequeños premios que crean una ilusión de ganancia que enmascara la realidad de la pérdida. En esto es bueno no profiar y cortar por lo sano.

Imagen: Ludópatas, de Isaías Campbell. Original aquí.


sábado, 8 de enero de 2011

Buscar tres pies al gato

Se dice que se buscan los tres pies al gato cuando se ponen objecciones de difícil justificación, es decir, cuando se buscan argumentos poco creíbles y de imposible sustentación; también cuando buscamos explicaciones complicadas a lo que no tiene doblez. Así le decimos a quien le quiere dar vueltas a un asunto sin llegar a reconocer las cosas tal y como son.

También se dice Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro, y parece que esta forma tiene más sentido, ya que si el gato tiene cuatro pies, fácil es encontrar al menos tres y lo realmente rebuscado y complicado es encontrarle un quinto. Y así lo piensa Sebastián de Covarrubias, quien, en su Tesoro de la lengua castellana (1711), afirma que originalmente sería buscar cinco pies al gato y que este refrán había evolucionado durante muchos años hasta esta forma que no tendría sentido si no fuera por la fosilización de su significado original. Narra incluso Covarrubias que hubo quien porfió hasta encontrar el quinto pie, y era la cola. Así se puede añadir una segunda coletilla: Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro; ¡no, que son cinco con el rabo!

Imagen: Le encontramos tres pies al gato de Daniel Iván. Original aquí.



lunes, 19 de julio de 2010

Ni a todos dar ni con necios porfiar

Dos grandes verdades juntas se nos muestran en este refrán; por un lado, que la generosidad no puede ser sin límites, pues pierde su sentido y nosotros nuestra hacienda, con lo que debemos ser asertivos y saber decir que no.

Por otro, que es inútil por muy cargados de razón que estemos, discutir con personas de pocas entendederas, incapaces de razonar. En general es buen consejo mantenerse alejados de los necios.



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