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jueves, 27 de octubre de 2011

Caridad y amor, sin tambor

Hay cosas que, siendo virtudes, pierden valor si no se hacen sin ningún tipo de interés, incluso del interés de ser conocidas. Así, el verdadero valor de la caridad es el hacerlo sin querer ni aun el reconocimiento de nuestra generosidad, puesto que ser caritativo por buscar el reconocimiento es todo lo contrario de lo que significa esta virtud.

En otro sentido, el refrán recuerda también que el amor no se debe "publicar" sino ser discreto y quedar solo para la pareja. Las personas que dan mucha importancia a que los demás sepan lo mucho que aman son egoístas y más centradas en la visión que los demás tengan de ellos que en su pareja que es quien debería importarles.

Variantes:
Caridad y amor en silencio viven mejor.
Caridad y amor no quieren tambor.
Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Caridad y amor no quieren tambor, en silencio se dan mejor.
Caridad y amor no tocan tambor, en silencio viven mejor.
Caridad y amor no tocan tambor.

viernes, 28 de enero de 2011

La caridad bien entendida empieza por uno mismo

Otras formas:
  • La caridad bien ordenada empieza por uno mismo.
  • La caridad empieza por casa.
Este conocido refrán señala que se han de cubrir primero las propias necesidades antes de acudir a reparar las de los demás. Se aplica a los que se ocupan con largueza de los males ajenos dejando sus problemas para que los solucionen otros; también se usa para justificar la apropiación de determinado bien, incluso cuando esta apropiación es indebida.

A menudo encontramos paráfrasis de este refrán. Recuerdo un anuncio de brandy, aunque no la marca, que, queriendo dar una imagen de producto selecto hizo su eslógan diciendo "La calidad bien entendida empieza por uno mismo". Esta misma paráfrasis la oí recientemente hablando de la calidad de la atención en el sector sanitario.

viernes, 6 de marzo de 2009

Es triste pedir, pero más triste es robar

En tiempos de crisis, los mendigos abundan desde que existe la civilización y mil son las formas en las que piden limosna. En los años 1980 en España se generalizó un tipo de mendigo que pedía de una forma algo más intimidatoria, pues con esta frase, que en su origen seguramente quiso dar lástima o justificar pedir caridad como forma honrosa de ganarse el pan, también se deslizaba en ocasiones cierta velada amenaza de pedir el dinero de otra forma más expeditiva si no se accedía a darlo por caridad.

La caridad es un precepto básico de la religión cristiana, una virtud teologal, tal y como se ha entendido desde la Edad Media en España, según la cual el buen cristiano debe auxiliar al necesitado; esto les daba una función social a los mendigos, que permitían el ascenso de los justos al cielo. Frente a la culpabilización personal del pobre que se da en las culturas anglosajonas, las latinas, más colectivistas, han visto a este como una persona a la que las circunstancias han empujado, digna de ayuda. En este contexto, se entiende que se justifique la mendicidad frente a otras prácticas que sí que se verían como contrarias a lo correcto, como serían el robo.


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