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domingo, 25 de noviembre de 2012

Buey sin cencerro, piérdese presto

Aconseja tomar precauciones para que las cosas vayan bien y recuerda que, cuando no las tomamos, podemos encontrarnos con inconvenientes; en particular se aplica a lo relativo a guardar las posesiones y el dinero a salvo de los ladrones.



martes, 25 de septiembre de 2012

El dinero no tiene nombre

Dinero, dinero, dinero.
El dinero no tiene nombre es una frase que se usa para justificar el no devolver alguna cantidad que uno se encuentre o para sugerir que no se recuperará una suma que se ha perdido ya que, aunque apareciera en el bolsillo de alguien, no se podría demostrar que es el mismo billete o la misma moneda que se había perdido o sustraído. La sencillez de esta máxima raya con la obviedad, pero tal vez por eso es muy comprensible y efectiva.

Ejemplo:
Me robaron de mi mesa un billete de 20 euros y Jose, que no tenía un duro en el almuerzo, lo tenía a la hora de la comida. Pero, como el dinero no tiene nombre y él no lo reconoció, me tuve que aguantar.

Relacionado: Lo que hay en España es de los españoles.

jueves, 9 de agosto de 2012

El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón

Conocido refrán que justifica actuaciones poco éticas cuando se producen contra quien en primer lugar actuó mal o como venganza de una mala acción; se disculpa pues la maldad cuando esta se comete contra alguien que la merece porque lo consideramos malo.


Variantes:
  • Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
  • Quien roba a un ladrón, cien años de perdón.
  • Quien roba a un ladrón, ha cien años de perdón.
  • Quien hurta al ladrón ha cien años de perdón.
  • Quien hurta al ladrón ha cien días de perdón.
A veces se usa con otros verbos, como se hace en La Celestina, donde se formula Quien engaña al engañador... o Quien burla al burlador cien días gana de perdón, como recoge el marqués de Santillana.


lunes, 9 de julio de 2012

Juan Miguel, que no tiene colmenar y vende miel

Se dice para dar a entender que alguien está sacando un beneficio ilícito, fruto de poco trabajo y mucha mala industria, como alguien que vendiera algún producto que no debería tener, sugiriendo que lo ha robado del esfuerzo de otros.

Este juan Miguel sería una personificación por antonomasia de ese tipo de truhán, frecuente en zonas rurales, que mercadea con lo que hurta.


viernes, 6 de marzo de 2009

Es triste pedir, pero más triste es robar

En tiempos de crisis, los mendigos abundan desde que existe la civilización y mil son las formas en las que piden limosna. En los años 1980 en España se generalizó un tipo de mendigo que pedía de una forma algo más intimidatoria, pues con esta frase, que en su origen seguramente quiso dar lástima o justificar pedir caridad como forma honrosa de ganarse el pan, también se deslizaba en ocasiones cierta velada amenaza de pedir el dinero de otra forma más expeditiva si no se accedía a darlo por caridad.

La caridad es un precepto básico de la religión cristiana, una virtud teologal, tal y como se ha entendido desde la Edad Media en España, según la cual el buen cristiano debe auxiliar al necesitado; esto les daba una función social a los mendigos, que permitían el ascenso de los justos al cielo. Frente a la culpabilización personal del pobre que se da en las culturas anglosajonas, las latinas, más colectivistas, han visto a este como una persona a la que las circunstancias han empujado, digna de ayuda. En este contexto, se entiende que se justifique la mendicidad frente a otras prácticas que sí que se verían como contrarias a lo correcto, como serían el robo.


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