Un joven pastor, que cuidaba un rebaño de ovejas cerca de una villa, alarmó a los habitantes tres o cuatro veces gritando:
- ¡El lobo, el lobo!
Pero cuando los vecinos llegaban a ayudarle, se reía viendo sus preocupaciones. Mas el lobo, un día de tantos, sí llegó de verdad. El joven pastor, ahora alarmado él mismo, gritaba lleno de terror:
- ¡Por favor, vengan y ayúdenme! ¡El lobo está matando a las ovejas!
Pero ya nadie puso atención a sus gritos, y mucho menos pensar en acudir a auxiliarlo. Y el lobo, viendo que no había razón para temer mal alguno, hirió y destrozó a su antojo todo el rebaño.
Moraleja: Al mentiroso nunca se le cree, aun cuando dice la verdad.
miércoles, 30 de junio de 2010
El pastor y el lobo
miércoles, 3 de marzo de 2010
Mejor sol naciente que sol poniente
La lectura menos literal y el uso habitual refleja el pensamiento de que es mejor lo novedoso que lo viejo y manido, y el gobierno de los jóvenes frente al de los ancianos. Cuando Plutarco decía Plures adorant solem Orientem, quam Occidentem ("Más son los que adoran al sol Naciente, que al Poniente") no solo reflejaba este pensamiento, sino que lo hacía con nombres propios, puesto que el sol naciente era Pompeyo, a quien defendía, y el poniente Cinna.
sábado, 20 de febrero de 2010
Muchos cocineros hacen salada la sopa
Lo mismo pensaba Nicolás Maquiavelo, quien opinaba que Las cosas nunca suceden bien cuando dependen de muchos.
Relacionado: Un médico cura; dos dudan; tres, muerte segura.
domingo, 24 de enero de 2010
Estar a tres dobles y un repique
Su origen está en un cuento chistoso popular en el que un sacristán llegaba a un acuerdo con el cura para recibir una paga por cada repique (toque de campanas repetidoe y con cierto compás que es señal de fiesta) y pagar él por cada doble (toque de campanas por los difuntos), siendo en principio los primeros más abundantes, pero cayendo en la burla del cura que le hacía doblar a menudo. Este cuento lo recogió el peruano Ricardo Palma en sus Tradiciones peruanas y podéis leerlo completo aquí.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Poderoso caballero es don Dinero
No quería poner simplemente los versos de Francisco de Quevedo y me hubiera gustado mostrar la genial interpretación de Paco Ibáñez, pero solo he encontrado un fragmento en Youtube, pero os lo pongo como muestra:
Sin embargo, os dejo otra canción de este genial intérprete y autor para que no os quedéis como yo con la miel en los labios. Os recomiento también buscar el cd por casa los que lo tenéis, que seguro sois muchos y deleitaros.
Y tras Paco, el gran Paco, os dejo una lectura del poema, por si alguien lo quiere disfrutar entero:
lunes, 17 de noviembre de 2008
Cría cuervos y te sacarán los ojos
Llegado el invierno, un labrador encontró una víbora helada de frío.
Apiadado de ella, la recogió y la guardó en su pecho. Reanimada por el calor, la víbora, recobró sus sentidos y mató a su bienhechor, el cual, sintiéndose morir, exclamó:
-¡Bien me lo merezco por haberme compadecido de un ser malvado!
Moraleja: No te confíes del malvado, creyendo que haciéndole un favor vas a cambiarle su naturaleza.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Dios le da pan a quien no tiene dientes
-No le faltarán novias con todas las tortolitas que se apiñan en el escaparate para admirarlo.
-Yo hablo de una mujer de verdad, de las que le hacen a uno ser lo que tiene que ser.
-Es joven todavía. Déjele divertirse unos años.
-Esa es buena. Si al menos se divirtiese. Yo, a su edad, de haber tenido ese coro de mozas, habría pecado como un cardenal.
-Dios le da pan a quien no tiene dientes.
-Eso le hace falta: dientes. Y ganas de morder.
domingo, 26 de octubre de 2008
Ande yo caliente y ríase la gente
El refrán fue incluido en una letrilla satírica, algo muy del gusto de la época, y glosado con ella por don Luis de Góngora y Argote, uno de nuestros grandes. He aquí el poema, traído de wikisource:
Ande yo caliente,
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañana de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de plata y nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.
Pase a media noche el mar
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
de Yepes a Madrigar
la regalada corriente,
y ríase la gente.
Pues Amor es tan cruel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
sábado, 25 de octubre de 2008
Darse con un canto en los dientes
He aquí un uso literario de esta frase:
Según esto, la sala al fondo del pasillo tiene casi cuarenta metros cuadrados. Ni por asomo. Si llega a veinte me doy con un canto en los dientes. Hay una pared donde no debería haberla. Y de los desagües, ya, bueno, mejor no hablar.

Según Alberto Buitrago (ver bibliografía), la frase original sería darse con un canto en el pecho o darse con un canto en los pechos, con el significado de "si me ocurre algo bueno, aunque sea poco, hago penitencia" y con esta penitencia en forma de auto castigo la relaciona, así como con el fragmento del Credo en el que los católicos continúan golpeándose el pecho y otras prácticas religiosas similares en las que la autoflagelación está presente incluso hoy en día.
Imagen: Portada del disco de Tonxu Con un canto en los dientes.
domingo, 28 de septiembre de 2008
No es tan fiero el león como lo pintan
A menudo las apariencias engañan, y personas con una determinada fama no responden en absoluto a ella, como es el caso de Salieri, fieramente retratado en una película, y que no era tan fiero.
Lo contrario le pasaba al león del cuadro de Samaniego:
Cierto artífice pintó
Una lucha, en que valiente
Un Hombre tan solamente
A un horrible León venció.
Otro león, que el cuadro vio,
Sin preguntar por su autor,
En tono despreciador
Dijo: «Bien se deja ver
Que es pintar como querer,
Y no fue león el pintor.»
Variantes:
- El león no es como lo pintan.
- El león no es tan bravo como lo pintan.