Mostrando entradas con la etiqueta infidelidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta infidelidad. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de agosto de 2012

De ensalada, dos bocados y dejada


Refrán propio de comedores contundentes, poco aficionados a la verdura, en especial a las ensaladas, evidentemente, aunque no se trata exactamente de ensaladas como la de la foto, bien apetitosa. Es un buen refrán para carnívoros pero malo si atendemos a los consejos para una dieta saludable, que va más por una dieta mediterránea, que supone una gran variedad de alimentos con importancia de verduras, frutas, aceite de oliva...

Más allá del consejo gastronómico, encontramos las variantes De la ensalada y de la casada, dos bocados y dejarla y La casada y la ensalada, dos bocados y dejalla, que llevan el refrán al terreno de la lujuria y la infidelidad, recomendando no mantener relaciones largas con mujeres casadas por el riesgo que esto supone, sino simplemente mantener relaciones esporádicas (dos bocados) y luego dejar de frecuentarla.

Imagen: Ensalada junio, de martius. Original aquí.

sábado, 28 de abril de 2012

Echar una cana al aire

Si buscamos esta expresión en un diccionario, nos encontraremos con que el significado que aparece es el de divertirse, esparcirse (así, por ejemplo en el de la RAE). Sin embargo, cualquier hablante de español de cualquier zona sabe que las connotaciones de esta locución se dirigen hacia las infidelidades conyugales o aventuras extramatrimoniales; o, al menos, a los momentos de esparcimiento alejados de la disciplina matrimonial.

El origen de la expresión está en la cana, ese pelo que enblanquece en la cabeza de las personas anunciando y evidenciando el paso del tiempo. El sentido lo adquiere porque al embarcarnos en estas aventuras lo que estamos haciendo, al menos simbólicamente, es perder una cana, rejuvenecer.

Variante: Echar una canita al aire.

martes, 10 de marzo de 2009

Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia

Advierte contra los orgullosos que se creen por encima de los demás. Bajar la cabeza es símbolo de humildad o de respeto, mientras que de los orgullosos se dice que van tiesos o con la cabeza alta.

Con segunda o mala intención se dice cuando una mujer ha sido engañada por su novio o marido (le ha puesto los cuernos) y, por ignorancia u orgullo, sigue presumiendo de él.


viernes, 24 de octubre de 2008

Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir

Forma alternativa:
  • Los cuernos, al salir duelen; luego, alimentan.
  • Los cuernos son como los dientes, al salir duelen y luego comes con ellos.
  • Los cuernos y los dientes, duelen al salir, pero ayudan a vivir.


Ha sido común que las gentes poderosas, o adineradas, tuvieran mancebas, queridas, mantenidas... muchas veces casadas. Las dádivas de estos proveían las casas, dando de comer a hijos propios y ajenos. Un ejemplo claro de esto es la mujer de Lazarillo, pero antes de ir a ella vamos al ejemplo que tuvo, en su madre (este primero no es ejemplo de cuernos, sino de amancebamiento, pero háganse al caso):

Ella y un hombre moreno de aquellos que las bestias curaban vinieron en conocimiento. Éste algunas veces se venía a nuestra casa y se iba a la mañana. Otras veces, de día llegaba a la puerta en achaque de comprar huevos, y entrábase en casa. Yo, al principio de su entrada, pesábame con él y habíale miedo, viendo el color y mal gesto que tenía; mas, de que vi que con su venida mejoraba el comer, fuile queriendo bien, porque siempre traía pan, pedazos de carne y en el invierno leños a que nos calentábamos.
Más tarde, y ahora sí vamos ahí, es él quien recibe los cuernos y las atenciones del arcipreste:

Y así, me casé con ella, y hasta agora no estoy arrepentido, porque, allende de ser buena hija y diligente servicial, tengo en mi señor arcipreste todo favor y ayuda. Y siempre en el año le da, en veces, al pie de una carga de trigo; por las Pascuas, su carne; y cuando el par de los bodigos, las calzas viejas que deja. E hízonos alquilar una casilla par de la suya; los domingos y fiestas casi todas las comíamos en su casa.


Hoy día, este refrán se sigue utilizando, pues no falta quien usa sus encantos sexuales para ascender laboral y socialmente y ostentar una posición que no han ameritado, y tampoco faltan los y las cornudas que aceptan la situación, aunque tengan que agachar la cabeza para entrar por la puerta.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...