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lunes, 4 de marzo de 2013

Lo que se ve, se aprende

Mucho antes de que la psicología planteara teorías sobre el aprendizaje, la sabiduría popular ya había detectado que aprendemos por imitación y así lo dice este sencillo y elegante refrán, que aprendemos de aquello que vemos.

Ejemplo: Estad atentos a cómo lo hace él, porque de lo que se ve, se aprende.

En ocasiones puede servir para resaltar que el aprendizaje se da más del ejemplo que de las palabras.



lunes, 6 de febrero de 2012

De lo que no veas, ni la mitad te creas

También: De lo que no veas la mitad solo creas.

Recomienda desconfiar de aquello que nos cuentan y no hallamos sido testigos, ya que es fácil que por voluntad o sin querer nos estén contando algo falso o exagerado y es que si hiciéramos caso de los relatos orales estaríamos dando pábulo a historias de lo más inverosímil. Podemos sin esforzarnos recordar todos historias exageradas que nos han contado como ciertas y todos sin duda conocemos a alguien que gusta de exagerar.

La presencia de un testigo ha sido siempre muy valorada en, por ejemplo, las causas judiciales. Hoy día, por suerte, se da preeminencia a las pruebas y un segundo lugar a los testigos, puesto que están más que demostrado que nuestros sentidos nos engañan a menudo. No hay científico que se precie que le dé demasiada importancia a los testigos, sino que cualquier experimento debe poder ser replicado para creerse.


lunes, 26 de septiembre de 2011

La carne de burro no se transparenta


Frase con la que se dice a alguien que nos tapa la visión de algo. Más burlona que ofensiva, es propia de niños o para decir en confianza, ya que se está llamando burro a quien nos tapa.

También se dice la carne de burro no es transparente o se cambia el burro por algún otro animal, como el cerdo.

Imagen: La carne de burro no es transparente, de Tauron32 (Daniel López). Original aquí.



domingo, 27 de marzo de 2011

Ver para creer

Refrán que recomienda solo dar credibilidad a aquello de lo que hayamos sido testigos directamente, y no a través de lo que otros nos han dicho y ser escépticos cuando algo nos lo asegure otra persona. Sirve a menudo como expresión de incredulidad ante lo que otro nos está contando, exigiendo pruebas; aunque también para expresar sorpresa ante un hecho cierto que estamos presenciando y que con estas palabras afirmamos que no creeríamos si no lo tuvieramos delante.

Pocas cosas son tan poco fiables como un testigo... sí, he dicho bien: poco fiables. Los testigos seguros de lo que habían visto han enviado a innumerables inocentes a la cárcel o a peores destinos; testigos hay a cientos que han visto monstruos, extraterrestres, apariciones divinas, espíritus... y realmente ¿son de fiar?

Tiene este refrán añadidos que le dan una vuelta de tuerca a su sentido:
  • Ver para creer, y no toda vez. Resalta que incluso de lo que somos testigos hemos que desconfiar pues no es raro que nuestros sentidos nos engañen.
  • Ver para creer y, para no errar, tocar. Lleva la desconfianza a posteriores comprobaciones, para evitar ser engañados.
Similar es el refrán Fíate de tu ojo antes que de tu oreja (en valenciano Val més fiar-se dels ulls que de les orelles), con el mismo sentido, no hacer caso a lo que nos cuenten, sino a aquello que hayamos presenciado directamente.



lunes, 20 de diciembre de 2010

Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería

También:
  • Soñaba el ciego que veía, y eran las ganas que tenía.
  • Soñé de ciego que veía, y soñaba lo que quería.
Así pasa muchas veces que confundimos nuestros sueños con posibilidades reales de que algo ocurra y nos pueden decir este refrán en el sentido de que no veamos señales de lo que en realidad no está sucediendo; sería un refrán contra el autoengaño.

Ejemplo:
- Marta me hace mucho caso, creo que está atraída por mí.
- ¿Marta? ¡Ya! Soñaba el ciego que veía...


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