No mandes al niño que se eche, ni al viejo que se levante es un dicho que sirve para indicar que las diferentes etapas de la vida conllevan distintos deseos y pulsiones en las personas y que no podemos ir contra ellos.
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lunes, 3 de marzo de 2014
martes, 2 de julio de 2013
Pasito, que duerme el niño
Pasito, que duerme el niño es recomendación de hacer las cosas con cautela o precaución, igual que se debe estar con cuidado cuando un bebé duerme para no despertarlo.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Para criar, los padres; para malcriar, los abuelos
Este refrán es de sentido muy claro y nos indica que los responsables de la educación de los niños son los padres y no los abuelos, que son quienes pueden permitirse dar cualquier capricho que les pidan los nietos. Así es y no debe ser nunca al revés, que hagamos de los abuelos la figura severa porque los padres no sepan educar a sus hijos: hay responsabilidades que no se deben delegar.
jueves, 8 de septiembre de 2011
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto
Con este refrán se llama a cumplir con las promesas que se hayan hecho, especialmente las que tengan que ver con niños y con las creencias religiosas; a unos por lo insistentes que son y, en el otro caso, por la creencia de que no cumplir con las promesas hechas en nombre de la religión traerá algún tipo de desgracia o consecuencia.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Quien con niños se acuesta, mojado se levanta
También:
Sirve este refrán como advertencia, a veces a posteriori, de que ciertas compañías solo pueden arrastrar consecuencias malas o nefastas, especialmente cuando las estamos acusando de inmadurez.
- Quien con niños se acuesta, cagado se levanta.
- Quien con niños se acuesta, meado se levanta.
- Quien con niños se acuesta, mojado amanece.
- Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Sirve este refrán como advertencia, a veces a posteriori, de que ciertas compañías solo pueden arrastrar consecuencias malas o nefastas, especialmente cuando las estamos acusando de inmadurez.
viernes, 30 de julio de 2010
Un niño es cera y se hará de él lo que se quiera
Es este refrán elogio de la educación, así como del hecho de que esta, el ambiente en el que se crece, deja una impronta en lo infantes. En el debate entre lo innato y lo adquirido, este refrán se posiciona a favor de la educación como moldeadora de las personas.
Hoy cumple mi hijo Martín cinco años y no sé si es de cera, lo que sé y eso no es mérito nuestro, sino suyo, es que es el niño más dulce que imaginarse puede, incapaz de maldad ninguna. Ya me gustaría que tuviera más picardía pues temo que al crecer lo que hoy es virtud se torne en desventaja, pero no sé si la cera es tan moldeable o nosotros somos buenos artistas. ¡Felicidades!
Hoy cumple mi hijo Martín cinco años y no sé si es de cera, lo que sé y eso no es mérito nuestro, sino suyo, es que es el niño más dulce que imaginarse puede, incapaz de maldad ninguna. Ya me gustaría que tuviera más picardía pues temo que al crecer lo que hoy es virtud se torne en desventaja, pero no sé si la cera es tan moldeable o nosotros somos buenos artistas. ¡Felicidades!
sábado, 23 de enero de 2010
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomó lección
Indica que no hay que despreciar las enseñanzas que nos pueden aportar los jóvenes y que hemos de permanecer con la mente abierta a nuevos saberes no despreciando los conocimientos que otros, aunque no lo parezca en principio, pueden traernos.
Salomón, personaje bíblico, es el paradigma en la cultura popular de la sabiduría, con lo que Salomón viejo en el refrán sería la personificación de la sabiduría junto con la experiencia, que viene a ser como decir "si el más sabio y experimentado escucha las nuevas ideas, lo mismo hemos de hacer los demás".
Salomón, personaje bíblico, es el paradigma en la cultura popular de la sabiduría, con lo que Salomón viejo en el refrán sería la personificación de la sabiduría junto con la experiencia, que viene a ser como decir "si el más sabio y experimentado escucha las nuevas ideas, lo mismo hemos de hacer los demás".
viernes, 15 de enero de 2010
Bonito era el diablo cuando niño
Formas alternativas:
Se puede usar para señalar que alguien ha cambiado a peor con la edad e indicar que esta nos hace siempre empeorar.
- Hasta el diablo era hermoso cuando era mozo.
- Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Se puede usar para señalar que alguien ha cambiado a peor con la edad e indicar que esta nos hace siempre empeorar.
miércoles, 6 de enero de 2010
Allá va el niño, donde le dan cariño
Los niños, sobretodo los niños chicos, detectan fácilmente dónde son queridos y, según los mimos y atenciones que reciben, muestran más o menos apego, sin detenerse en otras cuestiones o intereses que a los mayores nos mueven.
martes, 5 de enero de 2010
A canto de pájaro y gracia de niño, no invites a tu amigo
Forma alternativa: A gracias de niño y cantos de pájaro, no invites a tu amigo.
Supongo que a todos los que son padres les ha pasado aquello de pedirles a su hijo que repitan una gracia y se han quedado con dos palmos de narices esperando que el niño la reprodujera; además con esa cara que ponen de no saber de lo que estás hablando. Pues así lo dice el refrán que no nos fiemos de que esas gracias vayan a repetirse.
Recientemente, hablando en primera persona, tuve ocasión de padecerlo en mis carnes. Comprobé con cierta sorpresa que mi hijo de cuatro años sumaba y restaba pequeñas cantidades, de hasta tres números de diferencia y en diversas ocasiones vi que efectivamente parecía un conocimiento asentado. Comentándolo con otras madres de niños de su clase, le llamé para hacer la demostración:
- Martín, si tienes cuatro caramelos y yo te doy dos más, ¿cuántos caramelos tienes?
-... Cinco - y se quedó tan ancho.
Supongo que a todos los que son padres les ha pasado aquello de pedirles a su hijo que repitan una gracia y se han quedado con dos palmos de narices esperando que el niño la reprodujera; además con esa cara que ponen de no saber de lo que estás hablando. Pues así lo dice el refrán que no nos fiemos de que esas gracias vayan a repetirse.
Recientemente, hablando en primera persona, tuve ocasión de padecerlo en mis carnes. Comprobé con cierta sorpresa que mi hijo de cuatro años sumaba y restaba pequeñas cantidades, de hasta tres números de diferencia y en diversas ocasiones vi que efectivamente parecía un conocimiento asentado. Comentándolo con otras madres de niños de su clase, le llamé para hacer la demostración:
- Martín, si tienes cuatro caramelos y yo te doy dos más, ¿cuántos caramelos tienes?
-... Cinco - y se quedó tan ancho.
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