domingo, 2 de septiembre de 2012

A fácil perdón, frecuente ladrón


Enseña que las malas acciones han de ser castigadas, siquiera sea para que no se repitan, ya que si el hombre aprende que no se siguen malas consecuencias de sus malos actos, los tomará por costumbre. Sirva este refrán para padres y educadores que no han de permitir que el cariño entorpezca su labor educativa y sepan castigar las acciones que no son propias ni adecuadas de buenas personas.

Imagen: Sin título, de Mario Izquierdo. Publicada con licencia Creative Commons en flickr, puedes verla en su ubicación original pulsando sobre ella.

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