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sábado, 14 de mayo de 2011

La esperanza es lo último que se pierde

Refrán popular con el que se expresa que se espera que las situaciones desesperadas mejoren; por mal que las cosas estén, por horrorosa que sea una situación, siempre queda esperar un cambio de viento, una remontada, un imposible que, si no llega, al menos nos permite ir aguantando en esa mala circunstancia.

Variantes:
  • Lo último que se pierde es la esperanza.
  • La esperanza es lo último en morir.
  • Catalán: L'esperança és l'últim que es perd. L'esperança és el darrer que es perd.
  • Portugués: A esperança é a última a morrer.
  • Italiano: La speranza è l'ultima a morire.
Ejemplos:
En plena crisis, la esperanza es lo último que se pierde. El Cuerpo Nacional de Policía ha recibido en los últimos 20 días cerca de 40.000 solicitudes para acceder a las 153 plazas de agentes de la escala básica que este año ofrece el Ministerio del Interior
Lo último que se pierde es la esperanza, esa es la frase que utilizan los prestadores turísticos para describir la agobiante realidad que atraviesa a la actividad tras la erupción del volcán Peyehue y que requebrajó al sector turístico que vive una realidad cruel y que observa el futuro con un panorama muy oscuro.
"La esperanza es la última en morir. Pero es difícil mantenerla, el edificio se desplomó completamente” , admitió angustiado el tío de uno de los jóvenes desaparecidos en la Casa del Estudiante, mientras otros parientes lloraban y una señora se desmayó tras horas de ansiosa espera.



viernes, 13 de mayo de 2011

Quien en el mal juego porfía, más pierde que cobra

Más allá del significado literal y relacionado con el juego, recomienda no insistir en aquello que se nos resista, especialmente en lo que nos produzca pérdidas, puesto que solo conseguiremos aumentar estas y difícilmente ganaremos. Se aplica, además de al juego, a asuntos en los que no tenemos razón o es muy dudoso que la tengamos.

Suele pasar que los que se enganchan al juego, llegando a ser ludópatas pasan por una fase en la que, tras grandes pérdidas, siguen jugando viendo en lo que ha sido causa de su mal la posibilidad de su recuperación; sin embargo, como sabemos, es imposible que los juegos devuelvan lo perdido y solo están haciendo su pozo más hondo.

Una buena terapia contra la ludopatía incluye conceptualizar el fenómeno del juego; el jugador debe comprender que es matemáticamente imposible ganar a las tragaperras o al bingo, juegos que están diseñados para dar muchos pequeños premios que crean una ilusión de ganancia que enmascara la realidad de la pérdida. En esto es bueno no profiar y cortar por lo sano.

Imagen: Ludópatas, de Isaías Campbell. Original aquí.


lunes, 10 de enero de 2011

Para aprender, perder

Dicen muchos que se aprende más de las derrotas que de las victorias, tal vez porque es cuando uno pierde cuando hace un verdadero análisis de su situación y de cuáles han sido los errores cometidos, mientras que la euforia de las victorias puede hacer que no haya ningún tipo de introspección en busca de fallos. Es también un consuelo (el que no se consuela es porque no quiere) frente a la derrota pensar que de algo nos va a servir, es decir, que, al menos, estamos sacando un aprendizaje.

viernes, 17 de julio de 2009

Mire usted que dicha, perder el asno y hallar la cincha

Burla irónica de los que se conforman con lo menos, habiendo perdido lo más, como el protagonista de un cuento que, habiendo perdido un burro, se alegraba sobremanera por haber luego encontrado solo la albarda.


sábado, 7 de marzo de 2009

Quien fue a Sevilla, perdió su silla

Aunque he visto a Sevilla a veces sustituida por Melilla (Quien fue a Melilla, perdió su silla), esta que traigo es la forma que también recoge el DRAE, si bien la ciudad no tiene otra función que la meramente estilística, es decir, la de rimar haciendo de este refrán un pareado. El refrán indica que quien se ha ausentado ha perdido su derecho sobre algo, habiéndolo obtenido quien se sustituyó.

Ejemplo: “Juan quiso volver a ser presidente de la peña, pero le hemos dicho que quien se fue a Sevilla, perdió su silla, ahora Rafa lo está haciendo bien.”

Es costumbre entre los niños, usar este refrán más literalmente indicando la pérdida de un asiento, que el que perdió puede intentar recuperar afirmando “y cuando ha tornado, la ha recuperado”.
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