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martes, 4 de marzo de 2014

El que amenaza pierde la ocasión de la venganza

El que amenaza pierde la ocasión de la venganza es un refrán que se usa para sugerir que no se haga alarde de la enemistad que hacia otro se tiene, pues este podría andar más apercibido, obstaculizando el propósito de dañarle.

Creo firmemente que son las pasiones humanas las que mueven el mundo y, entre ellas, no es la venganza una de las menores; por eso la temo y la evito. Este refrán aconseja a los vengativos que actúen de forma sibilina para poder así hacer más daño a quien odian.

Y es que en esto de hacer daño cualquiera se las pinta estupendamente y debemos temer a cualquiera (ya dicen los futboleros que no hay enemigo pequeño) y encontramos otro dicho que nos advierte de que En la venganza, el más débil es siempre el más feroz, porque los débiles o los que se encuentran acorralados se vuelven fieros y terribles. En cualquier caso, si no lo creen como yo, permítanme recordarles al fabulista clásico Esopo:

El águila, la liebre y el escarabajo

Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara. Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Moraleja: Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.


martes, 7 de febrero de 2012

Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal que a ver no se alcanza

Nos recuerda este proverbio que son más de temer las amenazas sibilinas que aquellas ostensibles pero fáciles de advertir. Así, la lanza representa a los ataques que recibimos de cara, por fuertes que sean, o incluso a aquellas amenazas estentóreas pero que no llegan a nada, al fin y al cabo, perro ladrador... Por otro lado, el puñal representa a las personas que urden con malicia maniobras para perjudicarnos, a menudo disfrazados como amigos. De esta manera, nos resultará mucho más fácil defendernos de las amenazas que, aunque poderosas, advirtamos claramente que de aquellas que se tramen bajo mano.

Como dijo Lope de Vega, ¡Dios nos libre de enemistades de amigos! lo cual podemos entender tanto en el sentido de que tengamos cuidado con los que, simulando amistad nos intentan perjudicar, como con los amigos que se enfaden, pues mucho saben de nosotros.


martes, 14 de junio de 2011

Perder la fuerza por la boca

Expresión que se refiere a aquellas ocasiones en las que expresamos gran enfado sin llegar a materializar todas esas palabras en ningún hecho concreto, porque tal parece que la fuerza que deberíamos gastar en solucionar algo se nos va en las palabras que decimos.

lunes, 13 de junio de 2011

Gato maullador, nunca buen cazador

Sinónimo de Perro ladrador, poco mordedor; recuerda que, igual que una gato, al maullar espanta a su presa y, por tanto, no podrá cazarla, hay personas que intentan espantar con sus bravuconerías, pero que difícilmente pasarán a la acción, pues es eso todo lo que harán.

Tiene una forma alternativa: Gato maullador, poco cazador.

sábado, 21 de marzo de 2009

Perro ladrador, poco mordedor

Nos recuerda este refrán que hay personas que se pierden en amenazas, las cuales no llegan nunca a hacerse realidades y que estas personas consideramos que son poco de temer. Critica también a aquellos que hablan mucho pero emprenden poco.

En general, se dice que hay personas que pierden la fuerza por la boca, es decir, que hablan mucho y luego no actúan, y a ellos les decimos este refrán.

Variantes:
  • Perro ladrador, nunca buen mordedor.
  • Perro ladrador, nunca buen cazador.
  • Perro ladrador, poco mordedor y mal cazador.

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