Refrán que recuerda que se convence más atrayendo a las personas con regalos y ventajas que atemorizando con el miedo o con amenazas. Los judíos tienen prohibido por su religión el tomar productos del cerdo, mientras que estos son particularmente apreciados por el resto de la humanidad y se consideran casi un argumento de fe por su sabor. Por eso se considera que muchos se convencerían de las bondades del cristianismo no por el miedo a los castigos de la inquisición, tan temida, sino por el sabor de nuestro querido jamón.
La Santa Inquisición, llamada hoy en día Congregación para la doctrina de la fe, era la encargada de perseguir a los herejes y falsos conversos, condenando y ejecutando a miles de personas por toda Europa; a menudo el miedo a esta institución provocaba conversiones, que se tenían por poco sinceras, a diferencia de las que se hacen por verdadero convencimiento y una forma de probar (informalmente) a los conversos era darles a comer tocino, jamón u otro producto del cerdo.
Variante: Más infieles hizo cristianos el jamón que la Santa Inquisición.
Imagen: Jamón, de Charles Haynes. Publicada en Flickr con licencia Creative Commons, podéis verla en su ubicación original pinchando sobre ella.
La Santa Inquisición, llamada hoy en día Congregación para la doctrina de la fe, era la encargada de perseguir a los herejes y falsos conversos, condenando y ejecutando a miles de personas por toda Europa; a menudo el miedo a esta institución provocaba conversiones, que se tenían por poco sinceras, a diferencia de las que se hacen por verdadero convencimiento y una forma de probar (informalmente) a los conversos era darles a comer tocino, jamón u otro producto del cerdo.
Variante: Más infieles hizo cristianos el jamón que la Santa Inquisición.
Imagen: Jamón, de Charles Haynes. Publicada en Flickr con licencia Creative Commons, podéis verla en su ubicación original pinchando sobre ella.